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Budismo en China
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Budismo en China

El 11 del marzo pasado (15 del segundo mes, según el calendario lunar) se cumplió un aniversario más del nirvana de Sakyamuni, fundador del budismo. Un pequeño callejón próximo a Shichahai, famoso punto de interés de Beijing, se volvió más animado que lo normal y quedó colmado de gente que iba a visitar el templo Guanghua. "No pensamos que fueran a venir tantas personas. Preparamos el doble de comida vegetariana que habitualmente hacemos, pero resultó insuficiente", relató el cocinero del santuario. El primer día y el quince de cada mes lunar, fechas importantes para la vigilia vegetariana, hacer votos y rendir culto a Buda, en el templo también se celebran ceremonias religiosas para orar sutras.

Cuatro días después, con motivo del aniversario del nacimiento de Avalokitesvara (Guanyin, bodhisattva de la Misericordia), el número de visitantes a la montaña Putuo, considerado el santuario de Avalokitesvara, aumentó un 20% en comparación con el mismo periodo del año pasado. Según las autoridades locales, en los primeros dos meses del presente año se incrementaron en más de un 45% los ingresos provenientes del turismo, alza generada principalmente por los peregrinos.

Aunque aún no se conocen las cifras oficiales más recientes sobre el número de creyentes chinos, en 2005 Liu Zhongyu, profesor del Centro de Investigación de la Cultura Religiosa de la Universidad Pedagógica del Este de China, realizó una encuesta sobre la fe religiosa de los habitantes mayores de 16 años de 31 provincias y regiones autónomas de la parte continental del país. Al azar fueron repartidos 5.000 cuestionarios, 4.500 de ellos calificados como válidos una vez recuperados. Más de un 30% de los encuestados reconoció profesar algún culto religioso, que en el 33,1% de los casos es el budismo, lo que ubica a este credo como el de mayor número de fieles entre todas las religiones practicadas en el país. "Es el mayor el porcentaje de creyentes del budismo entre los intelectuales y las elites, y también es alto el porcentaje entre los jóvenes", precisó el catedrático, para quien el total de adoradores de Buda sobrepasa ya los 300 millones, muy por encima de los 100 millones estimados por el Buró Estatal para Asuntos Religiosos en 1997.

"En China el budismo ha dado señales de resurgimiento y muestra de ello son las edificaciones de cultos erigidas en los últimos dos años", confirmó un budista. En la provincia de Shaanxi, se reconstruyó el templo Huayan, lugar de nacimiento de la secta Huayan del budismo chino, y se planeó la ampliación del monasterio imperial Famen, de más de mil años de antigüedad. En la provincia de Hunan se puso en marcha desde 2008 la reconstrucción de la nueva sede del templo Yuquan, con 600 años de historia, y en la provincia de Henan se erigió la estatua de Buda más alta del mundo, de 208 m.

Por su parte, la provincia de Shandong reedificó el milenario templo Baoxiang, la provincia de Zhejiang levantó la escultura sentada más alta del mundo del Buda Maitreya y la vecina Jiangsu también erigió un gran Buda, de 88 m de alto, y el majestuoso palacio budista, que propició la celebración del II Foro Mundial Budista, a finales de marzo pasado, al que asistieron más de mil monjes eminentes de 37 países y regiones del mundo."Las investigaciones anteriores confirmaban que los chinos depositaban una aspiración muy realista en su culto religioso, pero mi encuesta reveló que los chinos de hoy seleccionan una fe para satisfacer en gran medida su necesidad espiritual", agregó Liu.

Con el avance de la economía a una velocidad sin precedentes, la gente descubrió que el triunfo personal puede ser conseguido por la capacidad y habilidad de cada individuo, y mucha gente logró ganar mucho dinero desplegando sus habilidades especiales. Esta nueva época trae aparejadas oportunidades únicas y a la vez presiones inéditas. "En consecuencia toda la sociedad se siente presa de la agitación, sobre todo las capas más altas de la sociedad y los jóvenes", afirmó Zhou Xiaozheng, profesor sociólogo de la Universidad del Pueblo de China.

Según Zhou, durante la etapa de reforma y apertura, la sociedad china se ha visto abogada a tres cambios fundamentales. Cualquiera de los tres es capaz, por sí mismo, de generar un desequilibrio psicológico. Los tres cambios son: el tránsito de la economía planificada a la del mercado, la emigración de centenares de millones de campesinos de los campos a las ciudades y la sustitución del modo de vida estable por el de búsqueda desmedida de riquezas en medio de riesgos. "En el pasado, los chinos compartían unidos todas las adversidades, pero hoy son testigos impotentes de cómo crece la brecha de entre ricos y pobres". De acuerdo con el Informe Hurun sobre riqueza, elaborado por Rupert Hoogewerf, el número de chinos con una fortuna mayor a los 10 millones de yuanes supera los 800.000.

"De veras añoro la época de Mao Zedong, cuando se enfatizaba en la igualdad total y servir al pueblo. La gente vivía entonces una amistad sencilla, se ayudaba mutuamente y no necesitaba preocuparse por no tener suficiente dinero para ir al médico, por el alza del precio del aceite, el gas y el agua, perder el empleo o por el reembolso del préstamo bancario...", confesó Yu Hai, empleado de 48 años de una compañía extranjera de Beijing.

Se acumulan asimismo hechos que aumentan la sensación de incertidumbre en la sociedad. Recientemente, una adolescente de 15 años secuestró a un pariente y pidió un rescate de 25.000 dólares. "Lo que procuraba la chica era una manera para obtener la mayor cantidad de dinero posible en el más breve tiempo", comentó el periódico Matutino Oriental. Noticias similares, que reflejan actos de violencia, son cada vez más frecuentes en diarios o Internet.

El Ministerio de Salud de China reveló en 2005 que los desórdenes psiquiátricos ocupaban ya el primer lugar entre las enfermedades en cuanto a la carga total (se refiere a las pérdidas y daños ocasionados por una enfermedad al paciente, la familia y la sociedad). Actualmente, a nivel nacional hay unos 16 millones de pacientes con psicopatías y la incidencia de la enfermedad pasó de 2,7 por mil en los años 50 del siglo pasado a 13,47 por mil en la actualidad.

Desilusionada por la realidad social, la gente empieza a acudir a la religión en busca de consuelo y remedio para reducir la presión a la que se ven sometidos, un caso que no resulta raro en la historia. "Un emperador de la dinastía Song (960-1279) planteó el concepto de controlar la mente y las emociones con el budismo. Sakyamuni, Buda fundador del budismo, aplica una reflexión por la miseria y el significado de la vida, aclara su objetivo final de superar la muerte y obtener felicidad continua, hace un análisis claro del espíritu humano y el karma y, a partir de prácticas personales, establece una serie de técnicas para influir sobre la mente y las emociones, conseguir la paz e incluso lograr el nirvana", explicó Chen Bing, director del Instituto de Investigación de la Religión de la Universidad de Sichuan, quien llevó a cabo un estudio sobre meditación, yoga y qigong, empleando equipos como el electrocardiógrafo y electroencefalógrafo, y llegó a la conclusión de que la meditación mejora la respiración, el metabolismo, la circulación sanguínea, la micro circulación, la inmunidad, la temperatura, la digestión y otros indicadores de la salud humana, y de esta manera disminuye la presión psicológica y el estrés.

"El budismo cree que, a través de las prácticas, la gente es capaz de controlar su actividad mental y emocional y expone 12 remedios. Algunos de ellos han funcionado en los tratamientos psicológicos clínicos en Occidente", subrayó Chen.

¿Por qué el budismo? Cualquier religión nace para cuidar el alma del ser humano, pero ¿por qué los chinos prefieren el budismo? El profesor Lou Yulie, director de la Oficina de Estudios de Filosofía Oriental de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Beijing, considera que "durante más de 2.000 años de existencia en China, el budismo no sólo ha absorbido, sino también influido en la cultura china, convirtiéndose en una parte de la cultura tradicional del país".

Alrededor del siglo I, a través de la famosa Ruta de la Seda, el budismo, creencia originaria de la India antigua, penetró en territorio chino, llamando la atención de la corte imperial. Gracias al apoyo del entonces emperador, numerosas sutras traspasaron nuestras fronteras, mientras los maestros monjes indios dictaban conferencias y daban explicaciones en China. En Luoyang, provincia de Henan, se estableció el primer templo de China, el Baima (Caballo blanco).

Durante sus primeros mil años de práctica en el país, la religión fue acogida con gran estima por la familia imperial. Sin embargo, entre el pueblo resultó objeto de rechazo, indiferencia y polémica con el confucianismo, que ocupaba una posición predominante, y el taoísmo, el credo local.El confucianismo pone al hombre en primer lugar y muestra mayor interés en el presente, es decir, no reconoce que haya una "próxima vida" ni "otra orilla", a diferencia del budismo, que presta atención al espíritu, desprecia el cuerpo humano y considera que los conceptos de la "vida anterior" y la "presente" es consecuencia de la reencarnación a través del karma.

Desde la posición de preservar los rituales confucianos y las costumbres tradicionales chinas, los confucianos reprochaban las doctrinas y las prácticas budistas, como la tonsura, el celibato y la limosna, considerándolas como muestras de poca bondad, fidelidad, benevolencia y virtud. Mientras, el pensamiento budista de que "todos tenemos que morir" también es criticado por el taoísmo que aboga por"tener larga vida y convertirse en inmortal". Como consecuencia, el budismo fue prohibido en China en cuatro ocasiones en la historia.

"Este puede ser considerado como un conflicto entre las culturas india y china durante la época más importante de nacionalización del budismo. Basado en la posición básica de persistir en la liberación y la teoría básica, el budismo abandonó los conceptos y reglamentos no convenientes para las circunstancias del país y propuso una nueva doctrina y modo de cultivación", concretó el profesor Lou al hablar sobre Huineng (638-713), sexto patriarca de la escuela budista Chanzong, quien hizo grandes contribuciones orientando el budismo hacia el confucianismo y promoviendo la conclusión de la nacionalización del budismo. Fue él quien rompió la autoridad del fundador Sakyamuni y abogó porque todas las vidas tuviesen conciencia sobre el budismo, es decir, cualquiera podía convertirse en buda, lo cual coincide con la teoría confuciana de que "todos pueden devenir Yao y Shun, emperadores legendarios".

También el maestro Huineng se pronunció porque los seguidores budistas pudieran convertirse en budas sin tener que recitar sutras ni observar otras ceremonias rituales, siempre que llevaran el credo en su corazón. Este pensamiento no sólo satisfizo la demanda de los gobernadores de alto nivel y de los intelectuales, también ofreció gran facilidad a los creyentes de posición social baja. Huineng dedicó muchos esfuerzos a reconciliarse con la ética confuciana de la "piedad filial". Al superar esas barreras culturales, el budismo se prosperó tanto en la construcción de templos como en el crecimiento del número de fieles, y logró popularizarse y extenderse rápidamente en China.

"Los intelectuales chinos poseen el carácter secular confuciano y, al mismo tiempo, optan por el naturalismo como actitud ante la vida. Cuando se encuentran con reveses en la vida real, renuncian al mundo temporalmente, aunque sea más bien mental que físicamente. Precisamente el budismo corresponde a esta demanda espiritual de los intelectuales, elevando su reino mental a un nivel superior, sin aislarse físicamente del mundo real", dijo Fang Litian, director del Instituto para el Estudio del Budismo y Teoría de la Religión de la Universidad del Pueblo de China. "Es un arte de vida que la sabiduría del budismo ha concedido a los eruditos". Luego de medio siglo estudiando el budismo, Fang tiene sus propias opiniones sobre esta religión. El budismo fue muy popular entre los funcionarios eruditos en tiempos de dinásticos y ayudaba al pueblo chino mantener el equilibrio psicológico, incluso en situaciones difíciles. De esta manera, es un complemento necesario de la laicidad.

Durante sus más de 2.000 años de existencia en China, el budismo ha proporcionado una nueva fuerza de vida a la "cultura confuciana". Según su punto de vista, la muerte no es tal, sino que la persona pasa al sukhavati, el mundo de suprema felicidad, complementación favorable para el confucianismo, que teme a la muerte. Cada día aumenta el número de estudiosos que creen que el nacimiento de las doctrinas confucianas de las dinastías Song y Ming se valió de la teoría Chanzong del budismo.

Además, en las obras maestras de la literatura y arte chinos, se ha conservado una considerable cantidad de esencias budistas. A medida que se desarrollan y popularizan la recitación de sutras, los "cuatro tonos" de la India devienen criterio básico de la fonética del idioma chino.Después de arrodillarse fielmente en todos los palacios del Templo Guanghua, Yu Hai, de 48 años, que trabaja en una compañía extranjera, afirmó que "lo más importante es percatarse de lo espiritual, con lo cual podemos guiar nuestra propia vida".